lunes, 14 de octubre de 2013

Sueños perturbados


Evaki soñó que un hombre misterioso y salvaje hacía el amor con ella. No consiguió verle la cara, y aunque quería hacerlo, el placer la paralizaba. Despertó al llegar al orgasmo, y se asustó al sentir que no sólo había sido un sueño. Pensó en la posibilidad de que un espíritu la hubiese violado, pero desechó rápidamente la idea acusándose de ingenua. Aunque no quería que fuese así, le había gustado. Y lo repetiría si pudiese. Se incorporó y cayó de nuevo en la cama, mareada, al tocarse y descubrir semen en su mano.
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Sasha soñó con su muerte. Cuatro desconocidos cargaban con su ataúd. Esto la produjo tal impresión, que despertó súbitamente. La posición en la que estaba cuando abrió los ojos la dejó temblando. Boca arriba, muy recta, con las manos cruzadas por encima del pecho. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Trató de levantarse, pero algo se lo impedía. Y entonces abrió los ojos. Vio que no era más que huesos, recordó que eso ya había pasado y supo que se repetiría. Condenada a ver su muerte eternamente.